viernes, 11 de octubre de 2013

EL PODER DE UNO

El poder de dar sin esperar nada a cambio, es la riqueza más grande de todas nuestras posesiones que se encuentra en lo más profundo de nuestros corazones; servir de manera desinteresada a los demás nos debería llenar el alma; al ver como a las personas que ayudamos les cambiamos la vida con una palabra de aliento un consejo o un gesto de afecto, más allá de lo económico, muchas personas piensan o creen que en la medida que dan esperan igual o más de la misma manera que se entregan a los demás  tanto que se forjan tantas perspectivas, pero ¿hasta qué punto realmente cumplirán esas metas para nosotros?  Y así de esta manera podamos ser felices.
 Hacer bien sin mirar a quien, debe ser un principio fundamental en nuestras vidas para que de esta manera podamos convivir en paz con nuestros semejantes, y no cumplir un mero formalismo de ciudadanía, si entendemos que hay personas que no cumplirán nuestras expectativas nos ahorraríamos muchas decepciones, es por ello que debemos aprender a ser felices con lo que damos sea mucho o no y no con lo que esperamos recibir.
Si, comprendemos que es mejor dar que recibir, el entorno se nos hace más ameno y agradable, tanto que nos terminamos convirtiendo en una energía positiva para los demás y hasta para nosotros mismos tanto que somos como un nutriente para los otros; en consecuencia  somos lo que damos y no lo que esperamos de los demás.

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