viernes, 4 de octubre de 2013

CINE DE TERROR

Ir al cine a disfrutar de una buena película, en especial sí ésta es de de terror; ya es un horror y valga la redundancia. Inicia cuando se va a comprar las cotufas y los refresco y una que otra golosina, el nerviosismo invade el cuerpo cuando la cola para comprar es larga y de paso solamente hay dos vendedores para despachar al público es a partir de ese momento es que la sudoración fría invade y recorre todo el cuerpo y la falta de aire para  respirar se prolonga por la espera.
Una vez llegado el final de la agonía, el pavor ataca y hay que comprar rápido todo lo que se pueda es cuestión de vida o muerte porque la película ha comenzado es hora de correr  por salvar minutos valiosos de la película, pero la cosa no llega hasta ahí hay que abrirse camino en medio de la muchedumbre aferrarse a la bandeja de las compras para evitar que se caiga y no volver a repetir la traumática experiencia de volver hacer la fila.
Pero la pesadilla no ha culminado, las apariencias son engañosas la cómoda butaca de la sala el refrigerio, las golosinas y en especial la película están asechadas constantemente por unos sociópatas y desadaptados sociales del lado derecho del asiento un cretino hablado y contando chistes tanto que hasta el muy ignorante se cree experto en cine con sus comentarios, tipos como éstos hacen que a uno le invadan sentimientos de asesino serial y despierten al demonio que llevamos por dentro para hacerle callar la boca con las cotufas o ahogarlo con el refresco; Para así poder disfrutar de la función tranquilamente.    
Eso, si es de espanto, aguantarse las ganas de no cometer un disparate en plena función de la película, y para rematar la persona que se sienta al lado izquierdo de la butaca; como no tuvo todo el día para hablar con la novia, amante, querida, rejuste  o peor es nada se da a la tarea de asesinarle los nervios y la tranquilidad a los demás con su conversa como no agarrar un cocosette y metérselo sin destapar a ambos para que respeten y hagan silencio para los demás, como si uno paga una función para escuchar a los otros.
El crimen más bajo y sobre todo el tenebroso es el de la persona que se sienta al frente y saca su celular sino está hablando y se pone a ver una y otra vez las fotos que tiene guardadas en su celular los muy pobres como no tiene suficiente oscuridad con los apagones que hay en el país se van al cine encandecer la vista de los demás con su aparato haciendo gala de una morbosidad para estropear la  función; y que se puede decir de los que están en la parte posterior como nadie de sus amistades si es que las tienen no soportan sus chistes se van y los comparten en la sala y para rematar cuando la película está en su mejor momento.
Es que definitivamente, ir al cine a ver una película de terror en las circunstancias antes mencionadas ya de por si es de terror el ver como el irrespeto y la falta de consideración hacia los demás son los principales protagonistas de la historia el cual a veces no tienen un final feliz.  

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