Para algunos niños en la vida dormir bajo el manto y el calor de la seguridad de los padre en el hogar y descansar en una cómoda cama es una es una de las bendiciones más grande que todo ser humano merece, pero para Bryan no es así, él se acuesta y se despierta sin ese abrigo; cada día el más frío que anterior, pero al final siempre con frío, deseando que los primeros rayos de sol de la mañana salgan rápido, para poder calentarse aunque sea un poco la única alarma que conoce para despertarse y darle la bienvenida al nuevo día, son los rayos que al final salen para todos.
Pero la vida los días se convierten en semanas y estas se transforman en meses para luego convertirse en años de dura lucha, Bryan cumple una rutina difícil la tarea de buscar el alimento que va a comer en el día, mientras que los otros niños van a la escuela a estudiar y aprender, para él la vida es su maestra y la calle es un salón de clases, en donde la rabia, la desolación, la soledad como la violencia y la delincuencia son sus compañeras del día.
Para Bryan en sus 10 años de edad, lo más cercano que tiene como miembros de familia son los indigentes, las prostitutas y los transexuales como los delincuentes del sector; también irónicamente, comparte una gran amistad con los policías municipales de la plaza Bolívar de la ciudad de Valencia, ente que se encarga de cuidar a la ciudad pero estoica ante la situación del pequeño niño que está el olvido de sus padres ante la fría conducta de alguno de sus habitantes.
Hablar con el pequeño Bryan fue un poco difícil, su mirada denotaba un gran vacio en su interior, tenía un reflejo del tamaño de las vitrinas que adornan los estantes que invitan a comprar a los transeúntes del boulevard, con cierto recelo y desconfianza aceptó la invitación para compartir su experiencia conmigo para poderla dar a conocer, casos como el de Bryan son muchos en toda la geografía de Venezuela y del mundo.
En este sentido, hasta me recuerdan las palabras del ex presidente fallecido Hugo Chávez, en donde dijo en uno de sus programas de television que sino sacaba a todos los niños de la calle se cambiaria de nombre, cambió el nombre a todas las instituciones del estado pero menos el de él.
Los orígenes del pequeño Bryan son de una familia como muchas en el país, disfuncional un padre adicto a las drogas y una madre promiscua fueron lo elementos necesarios para que el niño fuera abandonado a la suerte de Dios, él comento que una vez estuvo en una casa hogar pero no soportó convivir con otros niños de su misma edad el narró una pelea con otro compañero y una vez finalizada optó por abandonar las instalaciones de la institución durmiendo en las duras calles de la ciudad.
Sí, alguno de nosotros nos preguntaran cuál fue nuestro ultimo regalo de niño Jesús o de navidad es muy probable que lo recordemos perfectamente, pero para Bryan no es el caso el único recuerdo que tiene es ver como otros infantes juegan con sus juguetes nuevos mientras que para él debe conformarse como se divierten los otros.
Con cada navidad viene cargada con una tristeza como regalo, para Bryan al ver como muchos niños están acompañados por sus padres para las compras de la noche buena en donde el árbol es el principal protagonista en la familia, para Bryan la alegría de las pascuas no existe en su diccionario.
Para Bryan cada campanada de la catedral de la ciudad le recuerda que el tiempo pasa pero que Dios no lo olvida, y le recuerda siempre que las cosas pronto mejoran para él.
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