Una de las características que debe poseer un buen bailarín, es saber escuchar el ritmo de la humildad, ése sonido que le permita moverse ante los demás que despierte emociones de inclusión y no de exclusión a los espectadores, que su esencia sea una energía positiva como la misma musica.
Afortunadamente son muchos quienes saben eso y lamentablemente hay unos pocos que no lo entienden la experiencia así me lo a enseñado. El tiempo que tengo aprendiendo a bailar ha permitido encontrarme, a unos compañeros de baile ellos se llaman Orgullo y como parejas para bailar son las chicas Arrogancia y Desdén, siempre me toca bailar con ellas y siempre les doy una sonrisa, cordialidad y mucha paciencia.
Es por ello, que quiero hablar de mis compañeros para empezar lo haré con el Orgullo, ése que se cree que es mejor que los demás carente de respeto y de sensibilidad para sus semejantes carente para aceptar una opinión ajena sordo para entender que estamos para aprehender y apoyarse entre compañeros, y no de imponer su criterio por estar en un nivel un poco más alto que los otros o dominar 2 o 3 técnicas más.
A él le diría que lo compadezco, lamento que sufriera porque aún sufre, ante tanta soledad debió abrirse muchos caminos en la vida y depender de si mismo para lograr sus metas y que nadie estuviera ahí para apoyarlo y guiarlo al éxito, pero en el camino se desvió se transformó en un ser de excesiva valoración propia por él, creyéndose superior a los demás, su temor más grande, es la bondad y el respeto como el compañerismo y con ese ritmo el orgullo no baila.
A mis compañeras llamadas Arrogancia y Desdén, déjeme decirles una cosa no saben bailar y no se dejan llevar, ojala entiendan que la belleza está en el interior y no en el exterior por muy arregladas y hermosas que estén dentro o fuera de una presentación evaluativa.
También les pido de forma muy humilde y respetuosa no caer en el error de creerse y de exigir más privilegios a los que tiene derecho por integrar un grupo en particular dentro o fuera de la academia. Porque dicha conducta en mi opinión las hace no solo malas profesionales también unas mediocres frustradas, con lo cual a cualquier hombre le quita el deseo de sacarlas a bailar y de disfrutar de la fiesta.
En este sentido, no quiero dejar por fuera a la que más me preocupa por su doble moral si es que la conoce, lo digo como bailarín que soy de casino y me refiero a la amiga de nombre, Desdén, ella de actitud de indiferencia y desprecio hacia al compañero de baile por el simple hecho de no estar a su nivel y no le gusta aceptar que uno de nivel básico la invite a bailar, pero como le gusta colearse en la rueda de estos para bailotear y pasarla bien a costilla de los compañeros, a veces me dan la sensación que lo único que les falta es colocarse la mano en la nariz para bailar mientras llega el grupo que le corresponde para luego salir en carrera para refugiarse en su grupo y así olvidar el trauma de lo que un día fue una etapa de sus inicios. ¿Qué cosas no?
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